LOS PLEBEYOS

Para ocultar sus más grandes pecados, ellos crearon un grupo literario en una red virtual donde paradójicamente, ninguno se decidía a escribir una sola consonante acompañada de vocales tétricas, ya que inmediatamente se delatarían narrando los hechos impunes que resultaban imposibles de no inspirar a criminales convertidos a la práctica de la actividad literaria. Sólo escribían sobre fantasías inalcanzables para el hombre: como viajes imposibles al futuro y al pasado. Como el logro de la inmortalidad en una galaxia lejana, o sobre misteriosos Agujeros Negros atrayendo con su fuerza gravitacional, desde millones de años luz, al Planeta Tierra y a los demás integrantes de nuestro sistema solar.
Pero no tardó el más viejo de todos en ceder a la tentación por la que perdería el paraíso: su pluma desde un comienzo no sólo atrajo la atención de varios millones de seguidores al describir sin omitir detalles sus crueles asesinatos, sino que condujo a que la policía diera con su paradero y con su posterior captura.
Desde entonces los demás miembros no se han atrevido al romper el original y sagrado silencio, lo conservan con celo, sin romper las regla establecida por todos ellos: la de no retratar en palabras, los delitos exentos de penas con los que se deleitan sus conciencias. Son ahora mismo, por consideraciones egocéntricas, la nobleza de un territorio recién fundado donde plebeyos como yo, fascinados por su Real Asociación, un día cualquiera decidimos abrazar un siniestro cuerpo de ideas homicidas que nos dejaron como legado, y que no tardamos inspirados por ellos, en reproducir los crímenes que nos conducirían a narrar con maestría, las páginas que ahora devoran ávidamente nuestros lectores.

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