¿Cómo están? Les dejo una herramienta para enmendar un error muy común en quienes se inician: evaluar muy bien las palabras “empezaba”, “comenzaba”, y verbos de la familia. La mayoría de las veces son innecesarios. Solemos utilizarlos mucho en sus diversas conjugaciones. El error consiste en que parece como si los personajes sólo comenzaran a hacer algo; pero en la mayoría de los casos encuentro que lo continuó haciendo y hasta lo terminó de hacer.
Por ejemplo: “Juan empezó a correr hacia su casa” en lugar de “Juan corrió a su casa”; si al fin y al cabo Juan siguió corriendo, y llegó a la casa, ¿para qué diríamos que empezó? Decimos que corrió, o corría, y listo.
De esta forma guardamos estos verbos para cuando realmente los necesitemos y sean irremplazables. Por ejemplo: “Juan empezó a correr a su casa, pero se detuvo, recordó que había olvidado algo, y volvió caminando a lo de su amigo”.
Espero que les sirva, un abrazo.

Un tip corto para principiantes y en apariencia poco útil: La raya de diálogo.

En casi todos los textos que me envían, los autores utilizan el guion para indicar que un personaje habla, y lo hacen dentro del párrafo del narrador. Esto genera mucha confusión, y ralentiza la lectura, entre otro problemas; cuando se hace de esta manera.
Una de las formas correctas, y además claras y fluidas de hacerlo, es en un nuevo párrafo por vez que alguien habla (o dos o mas dialogan) y utilizar la raya en lugar del guion.
La raya se hace con Alt+0151.

Apliquen a sus textos, y luego comenten qué les parece la nueva experiencia de lectura.

¿Te ocurre que los lectores no entienden lo que quisiste decir en una oración u obra entera? ¿Por qué no vemos estas cosas cuando escribimos o corregimos? Porque como autores caemos en disonancias cognitivas, tenemos todo en la cabeza y creemos que el lector tiene lo mismo. Pero el lector no tiene nada, solo las palabras que le vamos dando, ni siquiera conoce las que vienen, y nosotros sí. Entrenarse para ver lo que el lector verá, para entender lo que entenderá, es lo que hacemos en mi taller, entre otras cosas.
Un tip rápido: una técnica que ayuda a practicar y entenderlo es, una vez terminado un texto, olvidarlo por un par de meses, cuando vuelves a leerlo, ya hay cierta distancia como para juzgarlo como ajeno, y allí se ve con ojos de lector.

¿Estás trabajando con poesía? ¿Cómo decidir si hacerlo en prosa o verso? Si pasas tus poemas a prosa, verás que se leen igual, o mejor. En general, cuando recién te inicias, esto es así porque no conoces de métrica ni acentos. Entonces no tienen sentido hacerlo en verso, por el momento. Pero a no alarmarse. La poesía en prosa es relativamente igual de efectiva y buena, por más que todo el mundo quiera escribir en verso porque cree que es artísticamente más elevado que en prosa.

Para escribir en verso hay que tener en cuenta varias cosas, la primera es que los versos no se cortan donde nosotros queramos (eso fue vanguardia en una época pero ya no, aunque no está mal hacerlo), sino que hay reglas de musicalidad, estipuladas por la historia del género, las matemáticas y la música; pero también ritmos, fraseos y cadencias (musicalidad) que puede componer uno mismo; pero no como se nos ocurra, nunca será caprichoso, sino que tendrá una razón de ser. Para ellos se puede aprender de métricas y acentuaciones; o si se decide por el verso libre, de imagen, respiración y plasticidad de las palabras.

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