Los pies descalzos sobre cristales rotos, un calvario vivido transitando en medio de la inmundicia de mis propias acciones. Veo extraños, conspiradores y actos de egoísmo, toco el claxon con violencia, no tiene ni idea de conducir, no respeta la paciencia.
Sigo sumida en un arsenal de dialécticas disputas, mientras cambio la ruta.
Aparco en una linea torcida, al igual que el discurrir de mi vida.
Tropiezo con la piedra de la ira, pronto encuentro una víctima propicia, un transeúnte activa la llama. Mirada de desprecio y…
Un fogonazo de luz evita que cruce mis ojos con quien tengo enfrente. De pronto sobre mí la lupa, la verdadera lente. Dentro de mí se aplaca el odio, encuentro igual a quien camina a mi lado o al otro, todos son un reflejo de algo más grande.
Me siento en un banco con una paz que siempre he recordado.
Las letras del abecedario juegan en mi corazón, una a una forman un mensaje claro:
- Bienvenido al camino, hijo.

Respondo en silencio con una plegaria viviente, sé que quien habla perfectamente.
Amén, digo en alto y claramente.


#Relato #Dios #Jesús #Espiritual