Dedicado a mis lectores, con cariño. Desde mis pagos del Delta del Río Paraná, donde hay creciente por el viento del Sudeste. Una vez subió cuatro metros con diez y mi casita se salvó por I5 centímetros. Noche de tormenta y sudestada

Sopla un viento feroz, desesperado,
convocando la lluvia y Sudestada.
Un amasijo de hojas, remolinos:
las fuerzas más oscuras de las almas.

Esta noche no hay paz. Aúlla el viento.
Los nidos caerán aniquilados.
Mi corazón late sin paz, sin calma,
al ritmo de las rachas desatadas.

Torbellinos de ideas y tristezas.
Amores que son parte del pasado.
Tormentas de emociones y sentidos.
Huracanes del alma.

En el hueco más negro de esta noche
solo hay desolación.
Antiguas Furias
se elevan más allá de la Esperanza.