Nosotros no somos producto del azar, no somos una reacción química espontánea que surgió de la nada, pues sabemos que nada surge de nada. Al contrario, nosotros somos el resultado del profundo amor de Alguien que decidió crearnos para sí mismo; somos el resultado del ingenio de un Creador, pero no de cualquiera, sino del Creador de los cielos, la tierra y los mares; somos el resultado de la gracia de Dios. Nosotros somos amados.
Sin embargo, hemos estado en guerra contra nuestro Hacedor desde que somos concientes, pues siempre hemos intentado vivir para nosotros mismos y no para Él; hemos intentado vivir como nosotros queremos y no como Él quiere. Como no podemos tomar sopa con un tenedor, así tampoco podemos vivir nuestra vida lejos de nuestro Creador. No fuimos diseñados para estar lejos, sino cerca.
Pronto nos encontraremos con Él nuevamente, alistémonos para ese momento. No importa nuestra raza, lengua, tribu o nación; no importa nuestro credo o estado social; no importa nuestro género o si somos niños, jóvenes, adultos, o ancianos. Más tarde o más temprano nos vamos a encontrar con nuestro Hacedor. ¿Estamos listos?
Si oyes hoy su voz no endurezcas tu corazón. Es tiempo de reconciliarnos con Él.