Servando Clemens added new photos to FICCIÓN
9 months ago - Translate

El bucle

Víctor compró una novela experimental en un antiguo bazar. El encargado del establecimiento le comentó que él la había escrito.

—No me interesa —comentó Víctor en un principio—. Sólo vengo por una lámpara de segunda mano.

—Por ciento cincuenta pesos te llevas el libro y la lámpara que tienes en la mano.

—No gracias —dijo Víctor, algo molesto—. Yo únicamente quiero la lámpara.

—Es una metanovela donde las historias se bifurcan y por último se unen. El final te va a desgarrar el corazón.

—De verdad no —insistió Víctor—. No me gusta leer.

—Bueno, bueno… por ciento diez te ofrezco los dos artículos.

—Trato hecho —dijo Víctor, con tal de que el tipo lo dejara en paz.

Víctor regresó a su departamento, colocó la lámpara en una mesita y hojeó la novela con desgano. Al final encontró una nota que decía:

«Cuando la noche caiga, te asesinaré».

—¡Vaya estupidez! ¡Ese hombre estaba chiflado!

Víctor se asomó por la ventana y advirtió que el sol se ocultaba entre las montañas, en seguida se cortó la luz eléctrica, tumbaron la puerta y se oyó el sonido de una espada al desenvainarse.

—¡Qué diablos!

Víctor despertó con la novela que él escribió entre las manos y que nadie le quiso publicar. Se levantó de un salto y se dirigió al bazar de la esquina.

—Le vendo esta lámpara por cien pesos —dijo Víctor al entrar— y por cincuenta más le entrego este libro que yo mismo escribí.

—No, gracias —dijo el dueño del bazar—. No soy lector de novelas.

—Deme ciento veinte por los dos.

—Te doy ciento diez —ofreció para que se callara.

—OK, ok.

Víctor se marchó satisfecho por la transacción. El dueño del bazar encendió la lámpara, echó un vistazo al libro y observó una nota en la última página que señalaba:

«Cuando la noche caiga, te asesinaré».

—¡Qué bobería! ¡Ese tipo estaba loco!

Se cortó la electricidad del establecimiento al tiempo que un hombre que portaba una espada ingresaba a su negocio. Despertó sudando frío con la novela que él escribió y que ninguna editorial aceptó.

«Sólo era un mal sueño», pensó.

En ese instante entró Víctor y dijo:

—Ando buscando una lámpara de segunda mano.

—Por ciento cincuenta pesos te llevas esta lámpara y una novela que yo mismo escribí.

—Te ofrezco ciento diez.

—Ok, ok —accedió, mientras la oscuridad envolvía a los dos personajes.

image