"And then..."
(Sexo relatado para sonrojar avutardas.)

“Ahora… ábrete las nalgas”, te dije bajito y desesperado.
Te había estado masajeando la espalda.
No, en serio, te lo había hecho a conciencia.
Y la cintura.

Te fui a mover delicadamente para estirarte y tú lo entendiste como que tenías que ponerte en cuatro dócilmente.
Yo soy así, ingenuote.
Pero te vi goteando.
Para probar si era verdad (ha… yeah right…) te acaricié la entrada del culo con el lubricante.
Y mis dedos.

Todavía estaba en la fase “dedos” cuando te besaba los hombros, te mordía suavemente la nuca.
Dato curioso: cada mordida te enviaba un racimo de cosquillas por la espalda y terminaba en tu culo, que parabas.
No creas que no me di cuenta.
Al cabo de un rato me la llené del aceite lubricante, y te dije al oído que te las abrieras.
Que te las abras, te dije un poco más alto.
Obediente o desesperada, lo hiciste.
Apenas te puse la pinga en la entrada el calor y la cosquilla súbita te hiceron soltar las nalgas.
Se cerraron alrededor de mi pinga, me la besaban.
Adivina qué pasó después.