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Otra elegía imposible

OTRA ELEGÍA IMPOSIBLE


           Para Kimany Ramos, nuevamente.

 

                     Sé que he perdido tantas cosas que no podría contarlas

                     y que esas perdiciones, ahora, son lo que es mío.

                      J. l. borges

 

 

Quiere esta noche que la sombra descienda

y no haya más silencio que el crepúsculo abriéndose hacia el rito.

Ahora mis muertos se extienden con el rostro de un hombre                                                                              por el mundo y de todos los espacios se abre el espacio.

Apenas las tardes nacen

y como un ruiseñor entre las montañas

se oye el paso de los tigres que cruzan moribundos bajos los puentes.

Otra vez el mar recala contra los arrecifes,

las torres caen sobre la tierra como oscuros gendarmes,

¿y quién redime a los barcos que zarpan ajenos a los temporales?

¿Qué noche es esta donde tu abres la puerta

y cedes al tiempo hecho de esperanza y apostasía?  

En vano escucho al ruiseñor que canta en Edimburgo,

el arpa que desolla el río

cuando hieren otras voces tu antiguo amanecer de Rainford. 

Oh amigo, ya no me quedan más paraísos que los infiernos

y solo hay un puente entre tú y yo construido por la herejía.

¿Pero quién fuera el otro hombre que fue llamado como Ulises, Nadie?

¿Quién fuera la soledad del otro reino

donde tú eras feliz, lívido y tenue como un arpa?

¿Quién, el que pudo haber nacido entre los ángeles

y corrió hacia la selva, ajeno y mortal en su idolatría?

Sé que habrías tocado el oro con tus manos

y de la rama hubiera caído el vellocino.

Quede ahora esta parte del cuerpo recibida en alma

y la otra regrese a ti,

que sobre el mar de sangre, mi latido, espera. 

 

                                                              4, 1, 2019