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El dios de mil lenguas

Parte 2: Entrevista en la oscuridad parte 1


En mi camino hacia Huacallo no me tope con una niguna anomalia, solo miradas misteriosas que los lugareños de la carretera me dirigian al entrevistarlos sobre el pueblo. Uno de ellos me menciono algo muy curioso que en aquel momento me parecio de lo mas fascinante. El hombre, que respondia por el nombre de Oscar, atendia a todas mi preguntas sin titubear. Me daba toda la informacion que le pedia y parecia no temerle a lo que fuera que estuviera en aquel pueblo, pues todos los lugareños me advertian o simplemente me negaban el acceso a una entrevista en cuanto les mencionaba el nombre del pueblo. Era como si quisieran evitar a toda costa el dichoso sitio. Una anciana me dijo algo sobre un manifiesto o un decreto que separa al lugar de la civilizacion, anque no pude comprenderla del todo supuse que se trataba de alguna especie de jurisdiccion gubernamental. Probablemente habia encontrado alguna caverna o alguna diligencia escondida a tres metros bajo tierra en alguna hacienda abandonada. Villa del Carbon y los pueblos a su alrededor fueron participe de un entierro masivo de monedas de oro, asi como joyas y objetos de un fuerte valor economico. En un principio crei que se trataba de esto pero el dichoso Oscar me explico un rumor aun mas complejo que atañe a Huacallo y su selectivo grupo de habitantes. Me hablo sobre una especie de secta que ronda el sitio. "Ellos" me dijo "Son un grupo pequeño pero muy efectivo cuando tiene que lavarle el cerebro a la gente, parecen rendirle culto a una estatua o algo asi, que se oculta en la sierra." Esto ultimo me atrajo sobremanera pero habia algo mas que el hombre me queria decir. Yo le pregunte que si podia hablar con alguien que supiera darme dato y seña de esta secta, por un momento titubeo pero enseguida se le dibujo una sonrisa en el rostro. "¿Usted cree en lo oculto?" me pregunto. Yo no conteste a esto pues mi trabajo es mas periodistico. Oscar bajo la cabeza mientras reia entre dientes y fue cuando me dijo "Hay una vieja que vive cerca del camino de entrada hacia Huacallo, ella le puede decir todo lo que necesita, pero es mi deber decirle que tenga cuidado, hace mucho que su parte humana dejo de existir". En ese momento le pregunte a que se referia pero no quizo decirme mas. Abrio la puerta de su casa y me invito a salir. Yo con mi libreta en mano y la excitacion de encontrar una leyenda repleta de misticismo me dirigi hacia la casa de la vieja.

Al llegar me encontre con una choza que apenas se podia sostener en pie. No puedo describirla como humilde, mejor dicho era muy vieja. En ese momento calcule que tendria mas de cien años. Se encontraba a un lado del camino de tierra que lleva a Huacallo. Un camino repleto de maleza y una hierba crecida, como si no se transitara en años. Esta choza de igual manera se encontraba oculta, cerca de un pequeño desfiladero que conecta con el bosque. Jamas en todos estos años como folklorista habia temido a un lugar, era la primera vez que me enfrentaba a cosas realmente desconocidas y no simples leyendas. En sus alrededores habia pequeños monticulos de hierbas acompañados de copal y lo que parecian mascaras prehispanicas. En la antiguedad se creaban estas mascaras con el fin de atraer a los dioses para ofrecerles ofrendas de todo tipo. Era la primera vez que me topaba con mascaras de un dios desconocido.

Llame tres veces a la puerta de madera de aquella chozita. Alguien atendio al llamado con una voz rasposa. En el umbral de la choza aparecio una señora. Esperaba ver a alguien de edad avanzada pero esta parecia tener unos cuarenta y cinco como minimo. Sus ropas eran viejas y sucias y despedia un fuerte a olor a copal. 

-¿Que desea?- me pregunto.

-Buenas tardes. Soy folklorista, me encuentro investigando una leyenda de Huacallo y me gustaria hacerle unas preguntas.

-¿Que quiere con mi hermana?

Aquella pregunta me soprendio, en ese momento no supe porque pero algo en mi interior me decia que me alejara de ahi.

-¿Su hermana? No, yo solo deseo informacion sobre las leyendas del pueblo, eso es todo.

-Escuche- me dijo muy seria. -No se quien rayos le dijo que viniera aqui. Mi hermana ya ha tenido suficiente con ese lugar maldito. Le aconsejo que se largue y deje esto por la paz. Usted no tiene idea de lo que hay escondido en ese lugar. De todas maneras si pretende ir a Huacallo dudo mucho que el pastor lo deje entrar.

-¿Quien?- 

-El pastor de la iglesia y su congregacion.

En ese momento me intereso aun mas la historia. Las leyendas de Huacallo poseian una parte en donde la fe de la gente era participe, y no solo eso, sino que se habia formado un culto hacia estas historias. Deseaba saber mas sobre el asunto asi que, si queria entrevistarme con esta mujer necesitaba cambiar de estrategia.

-Entiendo- respondi. -No vengo a causarles daño, solo soy investigador y solo eso. Mi deseo de conocimiento no posee fines de lucro alguno. Solo deseo plasmar el folklor de los pueblos de Mexico.

Aquella mujer suspiro y con la voz entrecortada me dijo.

-Eso es lo que todos los reporteros vienen a decir. "Solo deseo investigar", "solo deseo saber". Escuche si desea conversar con mi hermana necesito algo a cambio. La enfermedad que padece requiere de muchos gastos.

-¿Enfermedad?- pregunte.

-Mi hermana padece de una esquizofrenia severa. Ningun medico a podido tratarla debido a sus medicamentos que son demasiado costosos- hizo una pequeña pausa para hacer una sonrisa sarcastica. -Se lo que esta pensando. ¿Como puede alguien con esquizofrenia saber las leyendas y costumbres de un pueblo. Escuche amigo, mi hermana padece esto no por herencia, no por que dios asi lo quizo. Mi hermana vio al mismo diablo en persona y en consecuencia su mente se deformo y ahora solo grita y exclama cosas sin sentido.

-¿Que tipo de cosas?-

-Bueno, siempre habla sobre la lluvia y los demonios que vienen con ella. Sinceramente no entiendo ni un apice de lo que dice pero hay personas como usted que realmente se interesan y creame, despues de saber esta informacion se adentran en Huacallo para desaparecer por siempre. Bueno, ya le dije lo que sabia. Si quiere conversar con mi hermana ya sabe la condicion.

Como folklorista siempre me negue rotundamente a ser participe de estos sobornos pero esta vez tuve que hacer una excepcion. Estaba realmente fascinado con este pueblo y el porque era tan temido. Debi detenerme aqui de haber sabido lo que se venia.

-De acuerdo. Acepto el trato-

La mujer sonrio y me dejo entrar a la oscuridad de aquella choza.