My Stories

Libertad, igualdad, fraternidad

Libertad, igualdad, fraternidad


Un día, en la ciudad de Toulouse, una misteriosa mujer, la cara apenas visible a través de un velo, se acercó al vagabundo y con un aura cargado de dulzura depositó en su mano un pase con todo incluido, para la nueva playa nudista del Toulouse Plages, cuando en esa época estival el río Garona se transforma en  playa y que ese año estaría más animada por el  evento.

El hombre se quedó azorado y cuando estaba por pronunciar una palabra, la mujer ya había desaparecido.

Durante una semana conservó la invitación en un bolsillo raído de su ropa, y por milagro no la extravió, después, sin haber podido tomar una decisión, se paseó frente al muro imaginando en su interior hombres y mujeres tal como Dios los tiró al mundo.

Por fin un día, después de haber adquirido ropa usada pero decente, se  bañó y afeitó en un baño público donde siempre se lo permitían.

Salió del lugar pensando: “¿y por qué no? No tengo nada que perder y creo que será divertido, hace bastante tiempo que no veo una mujer desnuda” y soltó una carcajada que llamó la atención de los transeúntes.

Pasados quince días de disfrute, conversaciones despreocupadas, buena comida y su imaginación volando detrás de cada mujer hermosa, debieron vestirse todos porque terminaba el lapso de invitación. Nuestro personaje no se puso la ropa con la que había ingresado, sino los viejos harapos con los que  mendigaba y pronunció un pequeño discurso:

—Si me permiten desearía decir unas palabras. Sé, porque además lo observo, que todos me miran asombrados por mi aspecto, en realidad este soy yo verdaderamente, o quizás no, a lo mejor el verdadero es el que estuvo desnudo con ustedes. 

La desnudez nos igualó y nos permitió confraternizar, además de permitirnos la maravillosa experiencia de sentirnos libres. Ahora, con esta vestimenta yo vuelvo a ser un pordiosero, pero les dejo la inquietud. ¿Con quién compartieron? ¿Con las anécdotas de quién rieron y disfrutaron? ¿A quién le dieron una tarjeta con el teléfono y la intención de iniciar una amistad? ¿Al nudista inteligente y simpático o al mendigo al que ignoran cada día al pasar a su lado?