relatos cortos Cover Image
relatos cortos Profile Picture
140 Members

DECÁLOGO PARA ESCRIBIR BUENOS MICROCUENTOS O MICRORELATOS
1. Un microcuento o microrrelato es una pequeña historia que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada.
2. Un microcuento no es una anécdota, ni tampoco son frases aisladas, ni cualquier otra ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene un planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar una historia y resolver el conflicto que se plantea en las primeras líneas.
3. Normalmente el período de tiempo que se cuenta será breve. y no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final del micro cuento.
4. A la hora de escribir un microrrelato trata de evitar muchos personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.
5. En cuanto al escenario, los microrrelatos suelen suceder en un solo escenario, como mucho dos. Es muy raro que los microcuentos tengan escenarios múltiples.
6. Para no enrollarte en la presentación y descripción de espacios y personajes, es recomendable que selecciones bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.
7. Un microcuento es, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar lo que se cuenta y encontrar las palabras ideales que lo cuenten mejor. El título es esencial: y a de desvelar algo importante, además debe formar parte de la historia y tener extensión mínima.
8. A pesar de su reducida extensión y al breve del suceso que narran, los microcuentos pueden contar grandes historias. Esto quiere decir que cuentan breves historias en pocas palabras, pero que tienen un gran significado.
9. Es importante evitar tanto descripciones como explicaciones que no le van aportar nada al lector y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir, hay que transmitírselo.
10. Contar microcuentos es como dibujar con palabras, dibujar las escenas para que el lector pueda emocionarse con ellas.
Piensa diferente, no te conformes, escapa de los tópicos. Uno no escribe ni microcuentos ni otras historias para contar lo que ya se ha dicho cientos de veces.

image

COMO ESCRIBIR CUENTOS por Jorge Luis Borges
"Me acordé de un cuento que se llama El Zahir y voy a recordar cómo llegué yo a la concepción de ese “cuento”. Uso la palabra “cuento” entre comillas, ya que no sé si lo es o qué es, pero, debemos suponer que cuando una persona lee un cuento, lo hace de un modo distinto que cuando busca un artículo en una enciclopedia o cuando lee una novela, o un poema.

Los textos pueden no ser distintos pero cambian según el lector, según la expectativa, quien lee un cuento sabe o espera leer algo que lo distraiga de su vida cotidiana, que lo haga entrar en un mundo no diré fantástico, muy ambiciosa es la palabra, pero sí ligeramente distinto del mundo de las experiencias comunes. Volviendo a El Zahir y, ya que estamos entre amigos, voy a contarle cómo se me ocurrió ese cuento, porque mi punto de partida fue una palabra, una palabra que usamos casi todos los días sin darnos cuenta de lo misterioso que hay en ella (salvo que todas las palabras son misteriosas), pensé en la palabra “inolvidable”. Me detuve, no sé por qué, ya que había oído esa palabra miles de veces, casi no pasa un día en que no la oiga; pensé qué raro sería si hubiera algo que realmente no pudiéramos olvidar, qué raro sería si hubiera, en lo que llamamos realidad, una cosa, un objeto -¿por qué, no?- que fuera realmente inolvidable.

Ese fue mi punto de partida, bastante abstracto y pobre; pensar en el posible sentido de esa palabra oída, leída, literalmente “in-olvidable”, “inolvidable”, “unforgetable”, “unvergasselich”, “inouviable”. Enseguida pensé que si hay algo inolvidable, ese algo debe ser común, ya que si tuviéramos una quimera por ejemplo, un monstruo con tres cabezas lo recordaríamos ciertamente. De modo que no habría ninguna gracia en un cuento con un Minotauro, con un Unicornio inolvidable; no… tenía que ser algo muy común. Al pensar en ese algo común pensé, creo que inmediatamente, en una moneda, ya que se acuñan miles y miles y miles de monedas todas exactamente iguales. Todas con la efigie de la libertad, o con un escudo o con ciertas palabras convencionales. Qué raro sería si hubiera una moneda, una moneda perdida entre esos millones de monedas, que fuera inolvidable. Y pensé en una moneda que ahora ha desaparecido, una moneda de veinte centavos, una moneda igual a las otras, igual a la moneda de cinco o a la de diez, un poco más grande; qué raro si entre los millones, literalmente, de monedas acuñadas por el Estado, por uno de los centenares de Estados, hubiera una que fuera inolvidable. De ahí surgió la idea: una inolvidable moneda de veinte centavos. No sé si existen aún, si los numismáticos las coleccionan, si tienen algún valor, pero en fin, no pensé en eso en aquel tiempo. Pensé en una moneda que para los fines de mi cuento tenía que ser inolvidable; es decir: una persona que la viera no podría pensar en otra cosa.

Luego me encontré ante la segunda o tercera dificultad… he perdido la cuenta. ¿Por qué esa moneda iba a ser inolvidable? Para que el lector aceptara la idea, yo tenía que preparar la “inolvidabilidad” de mi moneda y para eso convenía suponer un estado emocional en quien la ve, había que insinuar la locura, ya que el tema de mi cuento es un tema que se parece a la locura o a la obsesión. Entonces pensé, como pensó Edgar Allan Poe cuando escribió su justamente famoso poema El Cuervo, donde se preguntó a quién podía impresionar la muerte de esa mujer, y dedujo que tenía que impresionarle a alguien que estuviese enamorado de ella. De ahí llegué a la idea de una mujer, de quien yo estoy enamorado, que muere, y yo estoy desesperado…

image
  • About
  • Un comienzo,un desarrollo que te desorienta, y un final impactante... ¡¿Qué más?!