Juegan las negras

Rechazó el ofrecimiento mediante un gesto. Sabía perfectamente cuáles serían las consecuencias de su decisión, pero no podía aceptar. Hacerlo hubiera implicado renunciar a todo aquello que hacía que él fuera él. Hay cosas que no se negocian. No se negocia la identidad, no se negocia la dignidad. No se negocia la libertad.

El hombre de la silla la miró sin sorpresa. De hecho, era lo que esperaba de ella. Le habían dicho que era una mujer fuerte, que resistiría cualquier apremio que le impusiera y que se mantendría firme en sus convicciones. Había pensado en un discurso que podía soltarle mientras sus asistentes la preparaban para lo que seguiría. Un discurso que sería más una alabanza a sus dotes de orador que una invitación a cambiar de opinión. Ella no lo escucharía y por más que él disfrutara escuchar su propia voz en toda su grandilocuencia, en el fondo sabía que le decepcionaría no poder quebrarla con sus palabras.

Uno de sus asistentes comenzó a tirar de la cuerda que iba de sus manos a una roldana clavada en el techo y que de allí bajaba a un nudo doble alrededor de las muñecas de ella. Las manos se elevaron primero, luego los brazos y al final quedó colgada a medio metro del suelo, con sus brazos estirados. Su cuerpo plagado de moretones y cortes no era insensible al dolor. Pero ella no demostraba nada. Salvo por su mirada desafiante, parecía muerta.

– ¿Le aplicamos picana? –dijo uno de los asistentes. El hombre de la silla no contestó. Miraba a su prisionera con cierto dejo de tristeza. Recordaba haberla vista por primera vez hacía una semana en esa misma posición con el cuerpo intacto y había pensado que era una mujer muy bella. Ahora tenía el rostro desfigurado y el cuerpo roto. Qué me pasa, pensó, por qué no puedo disfrutar de mi obra. Al fin y al cabo, soy un artista. Ella es mi creación, ¿por qué me siento de esta manera?

Se levantó de la silla y fue a pararse justo delante de ella. Elevada como estaba, sus rostros quedaban a la misma altura. Estaban tan cerca el uno del otro que parecía que estaban por besarse. Ella lo miró con odio, él sintió vergüenza. Y de inmediato sintió odio. Le dio un puñetazo justo sobre el ombligo y ella respingó antes de escupir una mezcla se sangre y saliva en pleno rostro de su torturador. En ese instante los asistentes intervinieron, golpeándola con fustas en la espalda, en la parte posterior de los muslos, en las pantorrillas, en las nalgas y en los pies. Un golpe tras otro. Ella gritó. Fue un grito agudo, largo y potente. Tanto que rompió los tímpanos de sus torturadores. Tanto que hizo que el hombre de la silla cayera al suelo y se ovillara en sí mismo. Tanto que uno de los asistentes cortó la cuerda con un machete para hacerla caer al suelo para que dejara de gritar.

En el silencio, los tres hombres la observaban. Ella estaba rota, ¿cómo pudo ocurrir algo así? se preguntaban. Ella no se movía. Parecía dormida. Su respiración era débil, pero constante. Uno de los asistentes desenfundó su arma y le apuntó a la cabeza, pero el hombre de la silla le ordenó no disparar. El asistente miró a su jefe y le apuntó con el arma. Disparó dos veces. Una bala dio en la mejilla derecha, la otra en la garganta. El hombre de la silla convulsionó durante unos segundos y murió. El otro asistente entonces buscó su arma pero el primero fue más rápido y le disparó a su compañero tres veces en el pecho, arrojándolo contra la pared que tenía a su espalda. Volvió a apuntar a la mujer. Ella rechazó el ofrecimiento con un gesto leve de su cabeza. Un movimiento apenas imperceptible.

Él se llevó el arma a la cabeza y disparó.

Ella sonrió satisfecha. Había ganado. Jaque mate dijo antes de morir.

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Rodro Mtnezcomentó hace 2 años

Me ha encantado. Enhorabuena y gracias por compartirlo. Un saludo.
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Albertocomentó hace 2 años

Me he confundido un poco en esta parte: "El hombre de la silla lo miró sin sorpresa"
y en esta otra: "Qué me pasa, pensó, por qué no puedo disfrutar de mi obra"

El resto del reato me ha parecido muy bueno, es más lo he leído con tres interpretaciones 1)Es una situación de una apuesta 2)Es una analogía de una dama rompiendo un enroque ayudada de una torre 3)Es una obra de ciencia ficción donde la chica tiene poderes de control mental. Las tres me han encantado.

Gracias por compartir, y una lástima que el premio se tuviera que ir a buscar.
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LUIScomentó hace 2 años

Excelente escena. Impecable narración y acertado final. Me encantó. Un saludo.
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