Carta 32

Carta 32

 

Ha pasado tanto tiempo cariño. Podría enumerar todos los lugares en donde he tenido la fortuna de encontrarte. Aunque fueron unos pequeños instantes, tu imagen fundió de dicha mi corazón.

¿Recuerdas el día que desapareciste? Sentí como algo de mi alma era arrebatada. Pude escuchar el crujir de mi corazón fragmentandose.

¿y sabes?

Aquello sería el inicio de todo.

Encontré tu carta entre mis libros favoritos. Tú … sabías que cada mañana me gustaba levantarme y leer un poco de ciencia ficción. Sabías que el misterio era mi segunda afición. Recordaste cada una de las Cartas que dejaba debajo de tu puerta cada mañana , antes de que me declarada contigo en el trabajo. Y bueno … supiste como atraer mi atención desde el primer momento.

Tu cabello castaño. Tu mirada de ensueño. Tus bellos lentes que se empañaban al darte unos besos. Tu melodica voz cuando me hablabas cerca de mi oído. Tu aroma a fresas y vainilla cuando te abrazaba al verte al final del día… los versos que nos dedicamos en cada mensaje por las mañanas.

Tantos bellos recuerdos… y ahora son el peor veneno.

A la vez el mejor impulso para buscarte. Para entender el destino de mis pasos al seguir las pistas que me dejaron tu etérea existencia.


Se que existes… exististes y ¿aún existes?

Esto que palpita dentro de mi , susurra tu nombre.

Recuerdo la primera pista en tu última carta. Me dijiste que fuera a un pueblo no muy lejos de la ciudad. Que te esperara en el kiosko del centro… y eso hice.

Me sentí muy incrédulo al principio. Pero llegué a la hora que me habías dicho. Domingo 12 de Abril a las cinco de la tarde.

Ese día estaba nublado y mucho aire corría en el ambiente. Los árboles se mecian tenuemente. Y un aroma a fresas invadió el ambiente.

Tu manifestación fue cronómetrica, acorde al tiempo que habías marcado. Tal como un espejismo, te fuiste materializando en el lugar. Todo aquello parecía un sueño, en ese instante, no había mucha gente y sólo algunas aves volaban de aquí para allá. Todo resultaba un completo misterio.

Te acercaste. Me miraste con tu tierna mirada de ensueño. Yo no podía creer lo que estaba observando. ¿Acaso eras un fantasma? ¿O estaba enloqueciendo? … realmente siempre estuve loco por ti… aún lo estaba.

Me levanté y quise agarrarte de las manos. Desee abrazarte.

Tú susurraste. “Aún no es tiempo…”


Levantaste tu mano y me tocaste mis mejillas. Sentí un pequeño toque eléctrico tras ello. Una reacción misterioso de magnetismo.

Un poco de tierra se suspendió sobre el aire. Y las hojas de los árboles parecieron quedarse estáticas.

Me sonreiste y me dijiste;

“Volveremos a vernos, se paciente. Debes ayudarme para poder encontrarme. Sólo tu sabes el camino…”

Tras aquello. Desapareciste.

Me dejaste en la banca del parque. Un sobre con un mapa dentro. Además de algunas fechas y horarios fijados en algunos lugares.

Me sentí un poco inseguro. ¿A donde me llevaría todo esto?

Fuese como fuese el resultado. Debía seguir mi instinto… y ese instinto me decía que debía seguirte. Buscarte y poder localizarte.

Sé que siempre me acompañarías en esta travesía.

 

AJEDSUS 

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Samircomentó hace 2 años

muy bien
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