Parte sin título

Paseaba mi bikini verde entre la espumosa y serena marea. Dibujaba con mi pincel de cinco dedos en mi lienzo de arena con mil espectadores, de ojos grandes, que se interesaban por las duras montañas de mi cuerpo. ¿Qué arte iban a apreciar sino el de mi obra? ¿El de mis senos heridos con bala de ojos? ¿El de mis carnes gritando en silencio? Y, de repente, una tormenta de insolentes palabras me empapó sin paraguas. Groserías, suciedades y brusquedades afiladas que perforaban el alma y afloraban el miedo.

Paseaba mi falda cielo de gasa entre los rayos dorados posados en el sendero. Con pasos ligeros marcaba el recorrido entre las altas torres de ladrillo gris, encadenada a miradas invasivas y dominantes que me quemaban. No miraban el sol, ni los jazmines de primavera. Me miraban a mí. Pasos astillados con ligereza para huir disimuladamente. Las sucias palabras perforaban mis oídos y mi corazón hasta que lo encogieron y lo llenaron de miedo. Groserías, suciedades y brusquedades penetraban en lo más profundo de mi valor.

Paseaba mis vaqueros negros en la parada del metro de Madrid. Cinco, diez, quince minutos pasaron. Cinco, diez, quince personas pasaron. Cinco, diez, quince cuchillos de ojos me atravesaron. Y yo mientras pensaba en que los miedos salían de la cabeza y el valor del corazón pero, no había valor en mis reservas y el miedo era dominante. Diminuta en la estación, gritando en silencio, buscando mil respuestas y evitando sus groserías, suciedades y brusquedades.

Paseaba. ¿Paseaba? Ya no. El monstruo del miedo se hizo débil, y también empezó a tener miedo.

- Enciérrate en el armario oscuro. Enciérrate y no salgas jamás. Aquí dentro ya no llueve – decía.

Y cuando el miedo sintió miedo, el valor se alzó con la bandera de la victoria. El problema no soy yo, ni mi ropa, ni el lugar. El problema eres tú, tú y tu machismo normalizado que no nos deja respirar. ¿Algún día lo hará?

 

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Nicolás Efraíncomentó hace 5 meses

No es machismo mirar el cuerpo de otra persona, no es machismo un piropo que no sea grosero. El piropo es libertad de expresión y mirar es algo normal en el ser humano, sea para ver algo sexual o para ver a una persona que no elije ser mirada pero que esta persona no andará con vendas en los ojos caminando por la ciudad. Aparte algo que tenés que saber, el ser humano es un ser sexual. Todos nacemos con aparato reproductor y es algo normal. No se normaliza lo que por norma existe de esa manera.
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LUIScomentó hace un año

¡Buenísimo¡... y tan sabroso y galán que puede ser un piropo respetuoso y de altura; de esos que extraen una sonrisa a la agasajada y hasta un "gracias".
Por lo que dices parece que éstos, como otras muchas cosas, quedaron en el ayer.
Buen micro, para reflexionar. Me encantó. Un saludo.
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