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—Señor Gómez, ¿tiene una idea de lo que hizo? Si
bien el público masculino no ve tan grave de lo que fueron testigos y hasta
cierto punto se les hizo entretenido. Las mujeres, o mejor dicho, sus vecinas están
escandalizadas poniendo el grito en el cielo. O sea señor Gómez, ¡¡había niños siendo
testigos de cómo usted estaba desnudo teniendo sexo con las ventanas y cortinas
abiertas de par en par como si nada!! todas ellas y si bien es cierto que dicen
que hasta el momento usted ha sido un vecino ejemplar. Por ahora esperan que lo
saqué de su casa esposado a la comisaría. Así que espero y me dé una muy buena razón
para que en mi facultad de representante de la ley, no lo lleve preso en este
momento por faltas a la moral.

Mientras el policía esperaba la respuesta del
señor Gómez, el policía volteaba discretamente a ver a la acompañante del denunciado,
intentando no ser tan obvio en ver su cuerpo semidesnudo en el mueble de la
sala.

—Mire señor policía, tengo 55 años y duré
casado 30 años con mi exesposa, ¡¡30años!! ¿y sabe cuál fue el motivo de mi divorcio?

—No lo sé, dígame

—¡¡Pues esto por el cual usted esta aquí!! mi ex
siempre me hizo ver que yo no servía para tener sexo, según ella me pidió el
divorcio porque yo no era lo suficientemente hombre para complacerla. ¿y sabe
que es lo peor de todo? Como hombre se lo digo, que ahora me doy cuenta que no
fui yo, era ella que no supo excitarme. Cargué durante dos años el cargo de
conciencia de creer que yo era un hombre inservible, un hombre que no podía complacer
a una mujer… hasta que conocí a Norma hace dos meses. Como podrá ver, es más joven
que yo ¿y sabe algo más? Con ella me di cuenta que soy un semental. Tenemos sexo
en el baño, en la cocina, en el patio, y esto es dos, tres, cuatro y hasta cinco
veces por día. Podemos estar viendo la tele o lavando los platos y ¡zas! Ahí mismo
me prendo y le doy con todo. Y así llevo dos meses desde que se vino a vivir  a mi casa. No hemos parado de tener sexo desenfrenado. Es verdad oficial que lo
de hoy es algo inmoral, comencé a tener sexo con ella y fue tan explosivo, tan espontaneo
y salvaje que no me di cuenta, o me olvide por completo de cerrar la ventana y la
cortina… sólo espero me comprenda oficial, estoy consciente del error que
cometí.

El oficial, volteando a ver a Norma y al señor
Gómez, valorando lo que él le acababa de confesar. Se quedó un momento
analizando todo y contesto:

—esta bien señor Gómez, por esta vez y, sólo
por esta vez, no lo llevaré a la jefatura de policía… ¡pero escúcheme bien! ¡que
sea la última vez! Porque para la próxima me lo llevaré detenido, ¡¡a usted, y
a su muñeca inflable, ¿quedo claro?!!

Cuauhtémoc Ponce.

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Lourdescomentó hace un año

Me eché unas buenas risas con ese follador y su muñequita... 😄
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Naticomentó hace un año

Jajaja muy bueno, fantástico final , como siempre
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Pablocomentó hace un año

Buen texto mi cuate. Me parece que lo ha escandalizado a los vecinos fue el hecho que fuera una muñeca inflable, que si hubiera sido de carne y hueso, disfrutan el espectáculo y no pasa nada. Saludos.
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