Eslabones

Con idénticos gestos milenarios, la zorra hiende la calma del trigal como aupando el reposo del ratón. Ni ruido agorero, ni silencio atronador. Solo la quilla de su olfato adelantándose apenas entre la zarpa y el zarpazo, con el tempo ineluctable de un Caronte. Henry atisba por entre las persianas tantos gestos repetidos: montaje, ensamblado, producción… El primer Ford rutila en cantidades. El ratón sigue en su sitio.

*imagen: De Escribir jugando de noviembre (El Blog de Lídia)