Relatos

Él era un escritor famoso, trabajador,
comprometido con la sociedad y con valores familiares. Pero fuera de sus
virtudes como ser humano, sus historias eran fantásticas, únicas. Era admirado
por muchos escritores y admiraban la incansable creatividad y talento para
escribir a diario y dejar a todos sorprendidos. Sus fieles lectores, despertaban
con la ilusión de encontrar una nueva aventura en alguna de sus publicaciones.

Por si fuera poco, el escritor aún se daba el
tiempo cada noche, a la hora de ir acostar a los niños, de contarles el clásico
cuento para antes de dormir. Una vez dormidos los niños, el talentoso escritor dedicaba
un par de horas para hacer la historia que dejaría subida en las redes para que
sus fans tuvieran su aventura de cada día.

Así fue como se hizo famoso, por escribir sus
increíbles relatos que dejaban a todos sorprendidos. Amado por muchos, odiado
por pocos, y envidiado por una cantidad considerable de escritores por no tener
el talento y creatividad que él tenía.

Pero él guardaba un secreto, en el fondo él
sabía que toda esa imaginación no provenía de él mismo. Y no estamos hablando
de plagio porque en realidad, esas obras maestras que él exponía no tenían nada
que envidiarles a los mejores escritores de la historia. Su secreto era más
profundo, más inimaginable como sus mismas e increíbles historias. El secreto
se daba al llegar la noche. Cuando el cariñoso padre acompañaba a sus pequeños
hijos a dormir y, una vez cerrada la puerta de la habitación les decía: — a
ver, niños, cuéntenle una historia a papá antes de dormir—. Una hora después,
el escritor plasmaba otra emocionante aventura para sus fieles lectores.

Cuauhkowski 

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Eureolacomentó hace un año

😂😂😂 Desde luego se buscó una buena fuente de imaginación. Ahora, un poquito de plagio sí que había, aunque, en el peor de los casos, los derechos de autor los podría cubrir con comprar unos cromos y helado. 😂 Muy simpático tu relato, Cuau. Bueno, o el de tus niños, ja, ja. ¡Saludos!
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Román Vieiracomentó hace un año

A veces las mejores historias son las que nos cuentan otros para que nosotros las adornemos y compartamos. Curiosamente, tu escrito me hizo recordar que hace tiempo yo solía pedirle a una persona justo eso, que me contara un cuento de su día a día, y en base a lo que me contaba... a veces yo le hacía un poema o algún escrito. Me quedo sin palabras ante este escrito.
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Pablocomentó hace un año

Después de esa descripción no me cabe duda del personaje que describes aunque no lo nombres, pero no te preocupes no le diré nada a Fran para que no se sienta aludido.
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